sábado, 3 de octubre de 2015

Último acto – Cristian Mitelman


En el último día, Shakespeare congregó a sus actores.
De la taza de té brotaba un vapor de agua que formaba imágenes difusas. Pensó que eso bien podía ser material para un soneto, pero ya no había mucho tiempo.
A cada uno le pidió que recitara un fragmento que le viniera a la memoria.
Uno se esforzó por ser Marco Antonio despidiendo a César, otro fue Próspero al abandonar sus magias, aquel intentó representar los horrores del asesino de Duncan.
Por último le llegó el turno al contrahecho del grupo. Quiso recordar, pero fue en vano. Solo se quedó mirando la agonía del poeta.
—Eres el único que ha comprendido —dijo Shakespeare.


Acerca del autor:
Cristian Mitelman

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