sábado, 31 de octubre de 2015

El hombre de la máquina del tiempo - Héctor Ranea


Me mandaron a matar a Hitler cuando cumplió los nueve años. Era una tarea fácil, aparentemente. Pero hay que matar a un pibe de nueve... así que decidí inscribirlo en una escuela de Arte, le enseñamos entre varios literatura, filosofía. Se fue de viaje a la India, volvió con una hermosa túnica blanca predicando amor y paz. Lo mataron a los treinta en Buffalo por una cuestión de polleras. A mí me sacaron el brevet de maquinista.
—¡Por tu culpa —dijeron —casi nos perdemos el momento de inventar esta máquina!
También dijeron que no hubo más guerras, que hubo desabastecimiento de hamburguesas y de salchichas y no sé qué otras zarandajas.
Yo pienso, eso sí, que armé un mundo diferente, pero creo que es un mundo un poco mejor.

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