sábado, 20 de febrero de 2016

Sobre el origen de ciertas cosas – Héctor Ranea


La mariposa fue a parar a la boca del dinosaurio pues éste poseía una amígdala fosforescente para atraer animalículos de otra calaña. La acción de la mariposa fue que el saurio vomitara debido al cosquilleo y en los miasmas apareció una pareja de espantosos hexápodos que hoy llamaríamos cucarachas.
Al reaparecer en el mundo, dichas alimañas manifestaron admiración por la mariposa (fenecida en la acción) y consideraron heroico algo que fue casual, sagrado un animal que apenas entrevieron en su condición alada y cantaron alabanzas a la volátil muerta aunque la considerarían eterna.
El científico que había enviado con su máquina del tiempo al robot mariposa, en cambio, dijo impaciente:
—¡Qué estúpida mariposa! La próxima que envíe tendrá que estar inhibida de entrar en las fauces de un dinosaurio.
Pero el daño estaba hecho: las cucarachas cantaban. 

Acerca del autor:
Héctor Ranea

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