miércoles, 24 de febrero de 2016

La derrota - Daniel Frini


Espoleando a su caballo, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, encomendándose de todo corazón a su señora y diciendo en voces altas «¡Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete!» el Quijote embistió al primer molino. Pero los molinos no eran tales, sino más de treinta desaforados gigantes, para quienes era buena guerra y gran servicio de Dios quitar la mala simiente humana de sobre la faz de la tierra. Rocinante y el burro rucio de Sancho Panza pastorean, solos, en algún lugar de La Mancha.

Acerca del autor:
Daniel Frini

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