martes, 1 de septiembre de 2015

Wakan Tanka - Daniel Alcoba


Basta mirar el mundo que nos rodea, el cielo que nos cubre, para reconocer la obra de alguien muy poderoso. El más grande de todos es Wakan Tanka, no podríamos vivir sin él.
Durante la iniciática Danza del Sol, reprimida por el ejército de los Estados Unidos con una gran matanza que incluyó al gran jefe Sitting Bull, los guerreros sioux se practicaban cortes en el tórax y los miembros, para introducirse tacos de madera a los cuales fijaban unas correas que los unían, como otros tantos cordones umbilicales, al poste central, que representaba al Sol, hipóstasis del Espíritu Creador, eje del entero universo.
Igual que los espíritus de los muertos no se acercan a hablarnos, salvo en algunos sueños, con Wakan Tanka sucede lo mismo. Suponemos que está en todas partes, pero es como las sombras de nuestros difuntos a quienes no podemos oír.

Acerca del autor:
Daniel Alcoba 

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