sábado, 5 de septiembre de 2015

Del por qué dejamos de volar hacia las estrellas - Tanya Tynjälä


(En algún lugar de la galaxia de Circinus)
Cuenta la leyenda que antes de que el polvo dorado de las horas cubriera los altos Domos de Cristal, nuestros ancestros descifraron el secreto de viajar hacia galaxias lejanas. Construyeron varios vehículos voladores tan brillantes como nuestros cuatro soles y se dispusieron a buscar otros mundos habitados. Deseaban compartir, aprender, encontrarse con esos seres, quizá distintos en apariencia, pero igualmente creados con amor por la Madre Universal.
Mucho tardó la búsqueda, la tristeza ante el vano intento los embargaba, hasta que en una lejana galaxia encontraron un único sol cuyo tercer planeta rebozaba de vida.
De inmediato emprendieron el viaje que los llevaría al histórico encuentro... y fueron atacados, las máquinas voladoras destruidas, nuestros hermanos masacrados y desmembrados para luego estudiar sus partes. Se nos acusó de monstruos, de elucubrar crueles conspiraciones para dominar su planeta…
Nuestros líderes pensaron en un malentendido y prosiguieron con los viajes con la esperanza de convencer a esos seres de lo bueno de nuestras intenciones. ¡La Madre Universal, no podía haber creado tan bárbaras criaturas! ¡En algún lado debían tener alma! Pero las masacres siguieron, jamás trataron de entendernos, de entablar comunicación con nosotros.
Es por eso que decidimos dejar de volar hacia las estrellas, por temor a encontrarnos con otros mundos poblados por seres tan llenos de odio. Destruimos todas las máquinas, eliminamos todo vestigio de tan triste tecnología y solo nos queda mirar de cuándo en cuándo hacia el firmamento, para comprobar que ellos siguen sin descifrar el secreto de viajar a otras galaxias…
…y quiera la Madre Universal que nunca lo hagan.

Acerca de la autora:
Tanya Tynjälä

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