sábado, 8 de agosto de 2015

Kafkiano - Rubén Faustino Cabrera


El librero necesitaba un empleado y con ese fin publicó un aviso en un diario. Durante una semana no se presentó nadie. Cuando ya pensaba en renovar el aviso llegó un muchacho de unos veinte años, parecido a Harry Potter, y el librero se esperanzó: “¡Por fin voy a tener un ayudante! Y me parece que este pibe sabe”, pensó. Habiendo leído más de la mitad de la inmensa obra de Franz Kafka, puso a prueba los conocimientos literarios del postulante, comenzando por los títulos más emblemáticos del autor checo.
―¿Conoce El castillo?
―He visto varios en fotos, señor. ¿A qué castillo se refiere usted?
―¡Noooo! ¡Me imagino que conoce El proceso, por lo menos!
―El Proceso de Reorganización Nacional, señor. Del setenta y seis al ochenta y tres. Mi papá me contó.
―¡No, no, no! ¿Y "El desaparecido"?
―Justamente… ¡en la época del Proceso, señor! Eso dice mi papá.
―¡No! ¡No! Hábleme de La metamorfosis.
― La metamorfosis es cuando una mariposa se convierte en un gusano.
―¡No, animal! ¡Y encima lo dice al revés! ¿Leyó "Carta al padre"?
―Mi papá dice que es muy feo leer correspondencia ajena.
―¡Noooooooo! Le doy una última oportunidad antes de cortarme las venas con el lomo de Los Sorias. ¿Sabe quién es Kafka?
―¡Eso sí, señor! Y a mi papá también le gusta mucho.
―¿Kafka?
―Sí, señor. ¡Guido Kaczka! ¡El de la tele!

Acerca del autor:
Rubén Faustino Cabrera

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