lunes, 7 de marzo de 2016

Ernie aprende una palabra nueva cuando ya olvida el resto - Héctor Ranea


Ernie estaba contento pues, aunque sabía que la olvidaría en breve, había aprendido una nueva palabra leyendo el diario.
Lástima para él que su memoria anduviera mal ahora que el tema del habla estaba nuevamente en la preocupación de algunos. Lástima porque para Ernie todo diccionario era ya un misterio. El número de palabras que recordaba disminuía, sin remedio, y ¡qué podía hacer! Al máximo tomar su pluma, recordarla por el mayor tiempo posible.
Leía intensamente, cantaba tangos, ponía letra a valses, cantaba cuando llovía (Alice no lo dejaba salir ni los días soleados ya).
Amaba la música; incluso tenía una composición para piano y voz de mujer (pensando siempre en Alice). Adoraba a Alice. En trenticuatro años jamás la había tocado aunque la había deseado con desenfreno.
Era el destino de ser ella hermosamente humana y él un yaco viejo, un loro gris; eso sí: de cola carmesí.


Acerca del autor:
Héctor Ranea

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