jueves, 3 de marzo de 2016

El orden y su caos – Héctor Ranea


Días atrás, ordenando mi biblioteca, volví a tener un palimpsesto hecho con mi memoria de un cuento magnífico de Liliana Heker del cual, ¡ay!, solo recuerdo el tema, porque me ha ocurrido varias veces. De hecho, no es la primera vez que escribo usándolo de pretexto. 
El drama de encontrar la biblioteca vacía es peor que el de encontrar la página en blanco. Debía ordenar la biblioteca poniendo los libros con alguna lógica, pero ¿cuál era esa lógica?
¿Los ordeno de mayor a menor o al revés, para que se doblen poco? ¿En orden alfabético o por género? ¿Y si tienen dos géneros? ¿Qué tal si son obras completas? Si un autor escribe novelas, poesía y cuentos, ensayos: ¿no estaría bueno tener toda su obra a mano? Pero entonces... ¿ordeno por alfabeto de autores? 
¿Y qué si quiero tener todo lo de poesía y un libro tiene la rareza de que el único poema de un autor lo publicaron como apéndice en una novela? ¿Y si una autora sacó una novela de puta madre escrita en verso? 
Además, está el género teatro, que mezcla todo: ¿Dónde lo pongo a Shakespeare, con las obras de Freud? ¿Y a los dramaturgos argentinos? ¿Los pongo en los anaqueles de historia? Pensá, Panchito, pensá. 
Los informes del senatus populusquem americanorum, ¿van con la pornografía? ¿Mando los libros de ciudades a la parte turismo? ¿Qué hago, entonces, con Le città inesistenti de Calvino? 
Me mandaron libros en discos, ¿dónde van? Hemeroteca, claro. ¡Pero son cuentos! 
Usaré el ISBN, el ISSN, el decimal... pero voy a necesitar hacer fichas de cada uno.
¿Y si son muy gruesos? ¿Y si son de los que, cuando se caen lo hacen en la página donde quedé en volver pero ella se fue y...? Ya hay libros que me piden volver al anaquel porque los enamoraba la vista y las páginas de un Plaza y Janés algo descosido pero aún digno. No sé como ordenarlos, necesito el arca de Noé. Estaba en el estante de religión, enganchando sexualmente a la Biblia con la Rama dorada. ¡Puercas! (Sección Veterinaria). Último embate: ¿los aprieto mucho, poquito o nada?
(Fin de la cita).

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