lunes, 16 de noviembre de 2015

Perdidos - Enrique Tamarit Cerdá


Emergió desde las profundidades en poderoso movimiento vertical, con tal ímpetu que se elevó varios metros sobre la superficie. Suspendida unos instantes en el aire emponzoñado, aquella majestuosa mole oscura fue declinando lentamente, hasta irrumpir con estrépito y desaparecer en las cálidas y turbias aguas. Desde su frágil embarcación envuelta en una perenne atmósfera parda y crepuscular, Mahmoud ibn Barak (El querido por todos), ajeno al origen de éste y otros asombrosos fenómenos recientes, acababa de contemplar la colosal pirueta de la última ballena boreal.

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