domingo, 31 de enero de 2016

La manzana de Adán - Mark Twain


Cuando Adán comió la manzana del Jardín del Paraíso y aprendió a crecer y multiplicarse, los demás animales aprendieron también dicho Arte, contemplando a Adán. Fue astuto y hábil de su parte: pudieron aprovechar todo lo bueno que resultó de comer la manzana sin probarla ni afligirse contrayendo el desastroso Sentido Moral, padre de todas las inmoralidades.

Acerca del autor:
Mark Twain

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