miércoles, 27 de enero de 2016

A propósito de gervikanos y aspiradoras – Daniel Alcoba


Los gervikanos, especie del género kuezko que habita el Glóbulo Estelar Mayor de Arturo, son gases aglutinados por el efecto de las contra leyes de los gases (anti Gay Lussac, anti Boyle, de Avogadro ni hablemos) que por fortuna sólo operan en el volumen potencial, o sea en el espacio que ocupa el cuerpo del gervikano gelatinoso, ser vivo que se puede definir como un recipiente relleno de gas cuyas moléculas no se repelen, pero tampoco se atraen –comportamiento de líquidos–, pero con una tercera fuerza superficial, la distensión superficial, que se manifiesta como retraimiento de los límites, corteza o cáscara gervikana. 
El tejido epitelial del gervikano hace el efecto de una gran bolsa de polietileno, muy gruesa, a medio llenar con gases de colores que destellan a veces, pero que todo el tiempo parecen un globo de látex hinchado de siliconas tintadas. 
Dos son las fases, vaporosa y gelatinosa, según el globuliano se encuentre en medio ligeramente alcalino o acídulo. Esta es la característica fundamental de la gran familia de los Ultrasensibles al PH. La fase vaporosa los expone a ridículas derrotas, como ser disgregados por los ventiladores o bien chupados por una aspiradora. Sea como fuere, la evasiva realidad corporal de los gervikanos resulta insuperable en tareas encubiertas: inteligencia, espionaje, sabotaje. 
Camaleones humosos, se infiltran por el ojo de cualquier cerradura, por las tuberías de desagüe, y naturalmente por las cloacas en las cuales se mueven como pez en el agua. Pero ahí reside la mayor debilidad gervikano vaporosa: además de dejarse atrapar por las aspiradoras, se los puede dividir en pequeñas partículas con los compresores industriales capaces de generar chorros de aire a dos atmósferas. También se los aniquila con facilidad mediante la fumigación con hidróxido de amonio al quince por ciento. 
Para que las aspiradoras resulten armas eficaces deben estar provistas de filtro de agua. Cuando el agua del filtro es fuertemente alcalina, una solución de soda caustica, por ejemplo, estamos armados con una aspiradora de guerra que mata al gervikano aspirado en el momento en que sus gases burbujean en el líquido filtrante. Cuando el líquido del filtro es ligeramente ácido y además posee los taninos, el alcohol, los sabores y aromas de los buenos vinos tintos, el gervikano vaporoso entra en proceso de coagulación en el propio filtro de la aspiradora, y regresa a su feliz condición gelatinosa y a la cabal recuperación de su gracia –por así llamarla–, amiboidea y carácter transparente, en más o menos veinticuatro horas terrestres. 
La fase gelatinosa del gervikano es la feliz, y su dicha es acídula.

Acerca del autor:
Daniel Alcoba

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