sábado, 23 de enero de 2016

Incidente desafortunado - Sergio Gaut vel Hartman


Beethoven no oye entrar a Borges, naturalmente, y el escritor no ve al músico, por lo que choca con él y recibe un soez insulto en alemán. Borges, que sospecha el idioma de Schiller, no piensa que ha atropellado a tan ilustre personaje; más bien deduce que su víctima es Otto Pflegger, un guardia de Treblika o en todo caso Hans Schwartzenegger, el feroz carnicero bávaro. De todos modos se disculpa en inglés, como cuadra a un caballero, aunque el genio de Bonn tampoco capta la disculpa y lejos de interpretar que está ante el autor de “El Aleph” imagina una conspiración judeo-masónica destinada a robarle la partitura de la Décima Sinfonía, que acaba de concluir. Reacciona mal y descarga una furiosa trompada que destroza el tabique nasal de Borges y desplaza una punta de hueso que se incrusta en el cerebro del escritor como un dardo de ballesta. Pero en contra de lo que los lectores pueden estar imaginando, el escritor no se queda atrás y antes de morir usa el bastón para machacar la nuca del músico con toda su fuerza remanente, lo que provoca el deceso de Beethoven unos segundos antes de que se produzca el propio. Es por culpa de este desafortunado incidente, y por ningún otro motivo, que la ópera en tres actos El milagro secreto, con libreto de Jorge Luis Borges y música de Ludwig van Beethoven, jamás se llegó a componer.

Acerca del autor:
Sergio Gaut vel Hartman   

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