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jueves, 3 de marzo de 2016

Transmutación - Paula Duncan


Hoy me siento árbol, un árbol de otoño.Casi puedo sentir como caen una a una mis doradas hojas. Cuando quede sin nada, yerma y desnuda, casi; solo digo casi sin vida. No tendré abrigo, el frío congelara mis venas; el viento sacudirá sin piedad y casi inmisericorde mis ateridos miembros, a su merced perderé algunos, quebrados por el rayo o la tormenta. 
Estaré sola…
Hasta que un día, un débil, casi tibio rayo de sol golpee mi herido cuerpo y descubra pequeño casi insignificante, el botón de la primera de muchas; muchísimas hojas entonces reviviré. Y volveré a sentirme árbol; un árbol de primavera.

Acerca de la autora:
Paula Duncan

miércoles, 24 de febrero de 2016

Paréntesis - Paula Duncan


La noche pintaba sonidos iridiscentes sobre el agua mansa del arroyo, las hojas de un sauce llorón acariciaban la superficie, un enorme árbol de magnolias daba sonidos entremezclados de blanco y perfume solo interrumpidos por el chapoteo de los peces bajo la luz mortecina de la luna creciente, que como principio de un paréntesis abierto, marcaba en el cielo que algo estaba a punto de suceder en la tierra, ahí en ese claro, al borde del agua.
Él llegó primero, y después de varios cigarrillos, llegó ella, apurada, despeinada; con voz entrecortada le dijo que unos cazadores furtivos casi llegaron a descubrirla; él la abrazó con inusitada ternura hasta calmarla… después se besaron apasionada, loca y salvajemente, dejando brotar ese amor robado, prohibido y tan intenso que los poseía como hechizo; sus cuerpos se buscaron, se encontraron y estallaron en cientos de pequeñas gotas de pasión; pero ese sentimiento no les daba paz, se la quitaba, y decidieron terminarlo. Parados frente a frente, se dijeron adiós con el alma y el corazón resquebrajados por una pena tan inmensa que los cubrió y los volvió oscuros y opacos.
A cierta distancia un movimiento entre los matorrales los sobresaltó, ella asustada apoyó su espalda en el pecho de él buscando protección; en ese instante preciso, sonó un disparo que atravesó los dos corazones; cayeron muertos enlazados para siempre.
En el cielo un resplandor difuso cerró el paréntesis sobre algo que aquí en la tierra, en el claro junto al arroyo nunca sabremos si en realidad sucedió.

Acerca de la autora:

martes, 7 de julio de 2015

El espejo - Paula Duncan


Estuve buscando un espejo para mi nueva casa; tenía que ser algo especial, que no solo reflejara mi imagen, que no sirviera nada más que para informarme si mi cabello, estaba ordenado o como siempre se mostraba; expresándose libremente
Después de buscar por horas decidí tomar un respiro y busque un lugar apartado del ruido de la calle en un bar cercano, pedí un café y trate de recordar el espejo de mi infancia el que las tías decían que era mágico, que te daba las respuesta a todas las preguntas porque ahí vivían, personajes muy sabios, algunos con alas y otros sin ellas, pero todos muy amigables; y yo me pasaba horas mirándolo cuando la lluvia o el frio hacían imposible jugar afuera
También estuve sentada frente a él después del primer desengaño amoroso cuando era adolescente, gastando todas las lágrimas hasta que me quede entre dormida porque la pena agota, y soñé un sueño extraño, del espejo salía una figura bella vestida de blanco y con mucha paz que se sentó a mi lado sin decir palabra, solo tomo mis manos y me miro con una mirada muy dulce y tranquila
Cuando desperté mi corazón aunque triste estaba mas calmo y comencé a ver las cosas de diferente manera dándome cuenta que muchas veces cuando algo termina no es el final sino la posibilidad de un nuevo comienzo
Crecí, me case, nacieron mis hijos; pero el recuerdo de ese espejo jamás se aparto de mi
Y seguí buscando algo especial, cuando lo comente, me miraron raro; mis amigas me dijeron ¡estás grande para esas cosas! pero mucho no me intereso, era algo que iba más allá de las fantasías de niña.
Seguí con mi búsqueda; hasta que lo encontré, en una casa que vendía cosas usadas; el señor que me atendió de por si llamó mi atención era un personaje tan viejo como los objetos en su negocio, pero con una mirada increíblemente brillante y curiosa; me pregunto que estaba buscando, así el quizás podría ayudarme; lo miré y le conté pensando que el también creería que estaba loca; pero no, me dijo que lo aguardara un momento, que el tenia lo que yo buscaba, lo mire asombrada y me dedique a curiosear el local hasta que el se desocupo, me dijo: en el sótano tengo un espejo que tiene todas las condiciones, solo me tendría que acompañar, con la lámpara pues ahí abajo no hay luz
En realidad dude un momento; debía entrar en un territorio desconocido, pero la mirada franca y la posibilidad de una aventura me hizo decidir y bajamos, era un lugar extraño la escalera de madera vieja crujía ante nuestro peso, pero al llegar al sótano todo se convirtió en un espacio de leyenda y estaba vivo era algo así como el patio de la casa de campo de mi infancia, había flores pequeños animales y algún que otro personaje conocido, estaba tan deslumbrada que me olvide de mi guía, hasta que el me hablo, ¡señora, aquí esta lo que buscaba!
Lo mire y no podía creerlo ante mi estaba el espejo mas hermoso que hubiera visto nunca, era decididamente el espejo de mis sueños, le dije: ¡si, esto es lo que buscaba!; pero, ¿usted comó lo supo?, me sonrió y me dijo yo se muchas cosas con solo ver los ojos de las personas, ¿subimos?
Le pregunte si podía enviármelo y anotó mi dirección, cuando quise pagarle, me di cuenta que no tenía dinero, solo mi tarjeta, él me sonrió otra vez y me dijo que pagara al recibirlo, agradecí y me fui escuchando cascabeles en mi alma, en una gloriosa tarde pintada de azul por el trino de los pájaros y con la inmensa felicidad de haber encontrado un preciado tesoro
Unas semanas más tarde volví al lugar y ante mi asombro, no había nada solo un lugar cerrado y abandonado hace muchos años; pero buscando una hendidura mire hacia adentro y ahí estaba resplandeciente en su pureza la imagen de mi adolescencia; sonreí di gracias y volví a casa a mirarme en el espejo.

Acerca de la autora:
Paula Duncan