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domingo, 27 de marzo de 2016

Un factor no tenido en cuenta - Ambrose Bierce


Un Hombre que poseía un hermoso Perro, y mediante una cuidadosa selección de sus parejas había criado una cantidad de animales apenas inferiores a los ángeles, se enamoró de su lavandera, se casó con ella y crió una familia de bobalicones.
—¡Qué lástima! —exclamó una vez, contemplando melancólico el resultado—. Si hubiera buscado mi pareja con la mitad del cuidado que puse para mi perro, sería ahora un padre orgulloso y feliz.
—No estoy tan seguro de eso —dijo el Perro, que acertó a escuchar el lamento—. Hay una diferencia, es verdad, entre tus cachorros y los míos, pero yo me halago pensando que no se debe completamente a las madres. Tú y yo no nos parecemos del todo.

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jueves, 31 de diciembre de 2015

El patriota y el banquero - Ambrose Bierce


Un Patriota que, siendo pobre, había accedido a un puesto en el gobierno, y lo había abandonado rico, se presentó en un Banco, donde deseaba abrir una cuenta.
—Con mucho gusto —dijo el Banquero Honesto— será un placer para nosotros hacer negocios con usted; pero primero tiene que convertirse en un hombre honesto, devolviendo todo lo que robó desde el Gobierno.
—¡Bendito cielo! —exclamó el Patriota—. Si hago eso, no me quedará nada para depositar en el Banco.
—No me parece —respondió el Banquero Honesto—. Nosotros no somos todo el pueblo americano.
—Ah, comprendo —contestó el Patriota, reflexionando—. ¿En cuánto estima la proporción que le corresponde al Banco, del dinero que el país perdió por mí?
—Un dólar —respondió el Banquero Honesto.
Y con orgullosa conciencia de servir a su país con sabiduría y propiedad, cargó esa suma en la cuenta.

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domingo, 6 de diciembre de 2015

Un imbécil incalificable - Ambrose Bierce


Un Juez le dijo a un Asesino Convicto:
—Prisionero en el banquillo: ¿tiene algo que decir que impida el dictado de su sentencia de muerte?
—¿Lo que yo diga marcará alguna diferencia? —preguntó el Asesino Convicto.
—No veo cómo podría hacerlo —respondió reflexivamente el Juez—. No, no lo hará.
—Entonces —dijo el condenado—. Me gustaría señalar que usted es el más incalificable imbécil en siete Estados y todo el Distrito de Columbia.

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