miércoles, 15 de julio de 2015

Micción imperiosa - Abel Maas


Vengo de lo de mi mamá, le conté que tengo micción imperiosa, como ella. Que la mía no es tan imperiosa como la suya pero está empezando a ser, está como naciendo esa imperiosidad. Me dijo que solucionó su problema con un tapón y le pregunté que teniendo yo pito y siendo ella médica qué tenía que hacer en mi caso. Me dijo que de eso no sabía nada y que me calle, que quería hablar ella pero no para hacerme reír. Le dije que quería hablar yo; que antes hacía pis a la noche, antes de acostarme y después volvía a hacer a la mañana, después del desayuno, pero ahora me levanto una vez y a veces dos, tal vez tres. Sin embargo, casi siempre me levanto para escupir o esputar, antes de ahogarme, entonces no sé para cuál de las dos cosas me levanté, pero siempre que hago pis, por las dudas, esputo, como el polaco Goyeneche aquella mañana de domingo en la calle Cangallo, se paró en el cordón de la vereda y esputó y gargajeó lentamente en la calle silenciosa. Pero a nadie le importa nada de mí, yo soy un trapo de piso, como dijo don Herman cuando lo dejaron solo como a un perro solo, aunque tal vez le importe a uno, o a una, si le importa a una, mejor, mejor que le importe a dos. Después mi mamá me contó que se murió Sergio Renán y otros más, que tenían como veinte años menos que ella y que por qué ellos sí y ella no. Mi mamá está un poco deprimida pero ya se le va a pasar. 279 palabras, es suficiente, 282 con estas, listo. Microsoft World, todos somos Nisman, todos somos escritores y yo, más gracioso que la mierda. 300.

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