martes, 7 de julio de 2015

El espejo - Paula Duncan


Estuve buscando un espejo para mi nueva casa; tenía que ser algo especial, que no solo reflejara mi imagen, que no sirviera nada más que para informarme si mi cabello, estaba ordenado o como siempre se mostraba; expresándose libremente
Después de buscar por horas decidí tomar un respiro y busque un lugar apartado del ruido de la calle en un bar cercano, pedí un café y trate de recordar el espejo de mi infancia el que las tías decían que era mágico, que te daba las respuesta a todas las preguntas porque ahí vivían, personajes muy sabios, algunos con alas y otros sin ellas, pero todos muy amigables; y yo me pasaba horas mirándolo cuando la lluvia o el frio hacían imposible jugar afuera
También estuve sentada frente a él después del primer desengaño amoroso cuando era adolescente, gastando todas las lágrimas hasta que me quede entre dormida porque la pena agota, y soñé un sueño extraño, del espejo salía una figura bella vestida de blanco y con mucha paz que se sentó a mi lado sin decir palabra, solo tomo mis manos y me miro con una mirada muy dulce y tranquila
Cuando desperté mi corazón aunque triste estaba mas calmo y comencé a ver las cosas de diferente manera dándome cuenta que muchas veces cuando algo termina no es el final sino la posibilidad de un nuevo comienzo
Crecí, me case, nacieron mis hijos; pero el recuerdo de ese espejo jamás se aparto de mi
Y seguí buscando algo especial, cuando lo comente, me miraron raro; mis amigas me dijeron ¡estás grande para esas cosas! pero mucho no me intereso, era algo que iba más allá de las fantasías de niña.
Seguí con mi búsqueda; hasta que lo encontré, en una casa que vendía cosas usadas; el señor que me atendió de por si llamó mi atención era un personaje tan viejo como los objetos en su negocio, pero con una mirada increíblemente brillante y curiosa; me pregunto que estaba buscando, así el quizás podría ayudarme; lo miré y le conté pensando que el también creería que estaba loca; pero no, me dijo que lo aguardara un momento, que el tenia lo que yo buscaba, lo mire asombrada y me dedique a curiosear el local hasta que el se desocupo, me dijo: en el sótano tengo un espejo que tiene todas las condiciones, solo me tendría que acompañar, con la lámpara pues ahí abajo no hay luz
En realidad dude un momento; debía entrar en un territorio desconocido, pero la mirada franca y la posibilidad de una aventura me hizo decidir y bajamos, era un lugar extraño la escalera de madera vieja crujía ante nuestro peso, pero al llegar al sótano todo se convirtió en un espacio de leyenda y estaba vivo era algo así como el patio de la casa de campo de mi infancia, había flores pequeños animales y algún que otro personaje conocido, estaba tan deslumbrada que me olvide de mi guía, hasta que el me hablo, ¡señora, aquí esta lo que buscaba!
Lo mire y no podía creerlo ante mi estaba el espejo mas hermoso que hubiera visto nunca, era decididamente el espejo de mis sueños, le dije: ¡si, esto es lo que buscaba!; pero, ¿usted comó lo supo?, me sonrió y me dijo yo se muchas cosas con solo ver los ojos de las personas, ¿subimos?
Le pregunte si podía enviármelo y anotó mi dirección, cuando quise pagarle, me di cuenta que no tenía dinero, solo mi tarjeta, él me sonrió otra vez y me dijo que pagara al recibirlo, agradecí y me fui escuchando cascabeles en mi alma, en una gloriosa tarde pintada de azul por el trino de los pájaros y con la inmensa felicidad de haber encontrado un preciado tesoro
Unas semanas más tarde volví al lugar y ante mi asombro, no había nada solo un lugar cerrado y abandonado hace muchos años; pero buscando una hendidura mire hacia adentro y ahí estaba resplandeciente en su pureza la imagen de mi adolescencia; sonreí di gracias y volví a casa a mirarme en el espejo.

Acerca de la autora:
Paula Duncan

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